miércoles, 13 de mayo de 2009

Recordando tus prodigiosos escritos

La verdad es que ahora mismo confluyen en mí una mezcla de sentimientos algunos bastante contradictorios. Por ejemplo, yo sé que una vez fui una persona “normal” y digo normal entre comillas porque no sé que entiendes tú por normal pero, para mí una persona normal es el resultado de una vida sin muchos misterios, apenas inquietudes y llena de típicos propósitos de futuro como el coche, la casa, los niños, la jubilación asegurada…y yo, hoy por hoy, no me identifico con ese grupo de seres humanos. Ni mejor ni peor, ni más especial ni menos, ni siquiera diferente pero, sí con una idea distinta de la vida. No comparto en absoluto, la forma de vida del mundo en el que vivimos y de hecho, me ahoga pensar que voy a ser esclava de un lugar concreto en el mundo, de un trabajo o de unos hijos. Sinceramente, me ahoga. Y no es porque no quiera tener hijos, una casa o una vida normal sino porque no concibo el modo cómo se decide y hace todo esto hoy en día…la frialdad de poner una fecha, un momento concreto de la vida al hecho de tener hijos entre mil cosas más… me hace pensar que la vida en estas condiciones es totalmente superflua, carente de sentimiento y lo que es peor… de sentido.
Luego, derivada de esa particular concepción de la vida, de un carácter fuerte, una personalidad tenaz, muy idealista y comprometida he desarrollado una necesidad imperiosa de llevar a la práctica, no sólo personal, esa visión de la vida y uno de los frentes abiertos es hacerlo a través de la vida política. Esto no es algo que me apasione hacer aquí porque mis principios e ideales no encuentran cabida en ningún espacio político con lo cual, deambula por mi cabeza la idea de marcharme a ése lugar que nosotros sabemos para poder desarrollar activamente un papel que instintivamente me nace.
En lo que se refiere a mis sentimientos hacia ti, quiero que sepas que son totalmente sinceros. Me gustas mucho y cuando estoy contigo me siento bien lo cual es mucho y muy importante porque dejo de pensar, soy capaz de mantener la mente en blanco, de evadirme incluso de mi propia persona…y eso, hacía tiempo que me era imposible. Sin embargo, cuando estoy sola vuelvo a ser la misma de siempre, mi cabeza se vuelve a tele transportar a ése lugar al que no quiero volver, a recordar…y siempre me pasa igual. Creo que es porque en esos momentos me siento bastante desarraigada y sólo recordar aquél lugar, aunque me mantenga en vilo y me duela me hace sentir menos sola.
En fin, espero que no pienses que estoy loca porque aunque, a veces yo me siento como si lo estuviera la mayoría del tiempo tiendo a pensar que es el mundo en general, el que carece de juicio ; al fin y al cabo, alguien dijo una vez, “Aquel que cree que esta loco, no lo esta tanto”…

Alegoría a D.C.

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