jueves, 22 de enero de 2009

Encaramada a la montaña

Me cuesta mucho, lo encuentro maravilloso pero, me cuesta mucho.
Volver a empezar, esa es la cuestión.Y hacerlo con dignidad, sosiego, alegría, dulzura, una pizca de picante y algo de sal.
Me cuesta pero, no me queda otra que continuar hacia cualquier parte.
Hace tiempo que perdí mi rumbo y tú que me ayudabas a encontrar el camino te has ido, tu carruaje se alejó del mío y no te encuentro, ya ni tan siquiera puedo recordar el sonido de tu voz, tu rostro, el tacto de tu piel...nada.
Pero, ¡¡ya basta!! Tengo que seguir, abandonar este punto en el que me quedé y sin mirar atrás, caminar hacia lo desconocido.
Lo desconocido es bello y yo soy mujer inquieta y curiosa asi que, caminaré porque si me quedara aquí moriria de pena.
Para una mujer que nunca tiene sosiego, la idea de que su vida vaya a deternerse para siempre es insoportable, asi que caminaré, con sosiego, caminaré... (Alegoría a Milan K.)


Tengo tantas cosas en la cabeza que no sé por donde empezar...el caso es que, impulsada por una persona que me conoce bien poco y que probablememente, no quiera conocerme más por motivos que no vienen al caso, he decidido empezar a escribir este blog para plasmar algunas divagaciones a las que mi inquieta mente me conduce o simplemente, vivencias varias ocurridas a lo largo de estos últimos tres años.

Empezaré por el final:
"MARINA ATACADA POR LA CERDITA HEIDI"
No lo es pero, podría ser perfectamente el titular de una notica al menos comarcal:)
Y es que, después de ir a saludar a la cerdita que un gran amigo mío se recogió el pasado fin de semana, he regresado a mi casa con cero ganas de volver a ver un cerdo en mi vida.
Los hechos son: Marina se acerca a Heidi con intención de acariciar su rudo y tieso pelo blanco por debajo del cual queda su tierna y suave piel rosita cuando tras, oler minuciosamente el bajo de mis vaqueros, mis botas y mis manos, Heidi decide, no sabemos si por su gran apetito o por su inconsciencia sobre lo que estaba haciendo, abalanzarse sobre mi mano izquierda para acabar hincando sus minúsculos pero afilados dientitos en mi dedo índice. A continuación, no contenta con su hazaña, Heidi decide perseguirme como un animal poseido por algún espíritu demoníaco con el fin de volver a atacarme cosa que, obviamente no he permitido que ocurriera. Asi que, después de ver como este, en principio, tierno animalito de granja que mi amigo pretende domesticar y pasear por el pueblo cual si de un chucho se tratara, me ha atacado reiteradas veces, he decidido que quizás, sea mejor dejar a los "cerdos" aparte, lejos de mi vida vaya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario